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El precio de la verdad nos cuenta la historia de cómo un periodista puede estar en lo más alto de su carrera y de la noche a la mañana convertirse toda esa fama en su peor pesadilla. El guión de esta película intenta retratar la gran presión que existe entre los periodistas en general  por conseguir las mejores noticias como los trabajos internos de las revistas de información política.

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Stephen Glass

Todo comenzó cuando su protagonista ,Stephen Glass, entró a trabajar en el periódico americano The New Republic. Todas las noticias que iba publicando le situaban como uno de los mejores periodistas políticos del panorama existente con tan solo 25 años. Pero todo esto iba a cambiar cuando en mayo de 1998 fue despedido del The New Republic  por demostrarse que al menos 27 de las 41 historias escritas por Glass contenían material y fuentes infundadas.

Una de las primeras sospechas empezaba en 1997 cuando Glass redactó la historia que describía las borracheras e inmoralidades en la Conferencia de Acción Política Conservadora  al recibir el The New Republic cartas acusando al autor de invenciones en su artículo “Spring Breakdown”. Posteriormente,  otro artículo “Don´t you D.A.R.E”  le acusó de falsedades  por parte de la organización Educación Para la Resistencia contra el Abuso de Drogas.

Pero la verdadera historia que precipitó su caída fue “Hack Heaven” aparecida en el número del 18 de mayo de 1998. Ésta trataba de un supuesto hacker de 15 años  que había sido presuntamente contratado por una gran compañía para trabajar como como consultor de seguridad después de haber entrado en su sistema informático y expuesto sus debilidades.  Adam Penenberg, periodista del periódico digital Forbes, tras leer dicho artículo hizo sus propias investigaciones y descubrió que no encontraba evidencia alguna de la empresa ni del supuesto hacker citado por Glass.

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Artículo “Hack Heaven”

El director de The New Republic, Charles Lane,  apoyó a Glass pero se dio cuenta de que se había metido en un callejón sin salida, ya que su trabajador se había inventado la noticia por lo que fue despedido poco después.

Stephen Glass se licenció en Derecho  por la Universidad de Georgetown y en 2003 apareció en la televisión americana para promocionar su autobiografía. Actualmente vive en Los Ángeles  y regresó brevemente al mundo periodístico cuando firmó un artículo sobre las leyes del consumo de marihuana en Canadá para la revista Rolling Stone

Algunas de las conclusiones que podemos sacar con respecto al tema planteado en la película son:

  1. Adam Penenberg ya saca a la luz la dura batalla entre el periodismo tradicional contra el nuevo periodismo o periodismo digital, lo que nos hace volver a la anterior práctica del libro de Albert Montagud y su libro NewPaper.
  2. Otra de las cosas que sacamos en claro tras el visionado de la película es quitarnos de la cabeza que el periodismo impreso es un periodismo más verdadero, con un mejor rigor y ausente de falsificaciones de noticias porque Penenberg con su periodismo digital nos muestra las mentiras de Glass en un periódico tradicional con un cierto prestigio. No es el periodismo lo que importa, sino el trabajo del periodista.
  3. Un buen periodismo esta hecho por un buen periodista. Nuestra carrera se lleva en la sangre y da lo mismo donde la podamos mostrar.
  4. La fotografía es una buena forma de poder contrastar una noticia ya que una imagen vale más que mil palabras.
  5. Por último, también deja ver la dura competencia que existe entre los periodistas de un mismo medio para poder conseguir la mejor noticia y poder conseguir un cierto prestigio y una buena fama.

Con la llegada de Internet y de las nuevas tecnologías nuestra carrera ha podido evolucionar a un paso gigantesco. Hoy en día un periodista puede estar escribiendo la noticia a medida que va sucediendo y por ello se nos acusa de tener poca veracidad o poco rigor periodístico. pero como ya he dicho anteriormente lo que importa es el periodista y no el periodismo, es decir, la capacidad que tiene el profesional para poder contar lo que está sucediendo sin engañar a nadie ni pensar en la fama que uno puede tomar. Para un buen periodista lo más importante es informar con la verdad en la mano. 

 

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